“Vivimos en una época en que los cómics son como el aire”. Esta frase de Osamu Tezuka (1928-1989), uno de los referentes históricos de toda una generación de ilustradores, describe a la perfección el sentimiento de Japón, un país donde no resulta extraño ver a altos ejecutivos leyendo manga en el metro, comprar cómics en el supermercado, ir a cantar al karaoke después del trabajo o ver a personajes de caricatura que advierten a los transeúntes de la presencia de obras en las calles.
Quizá para amenizar los largos trayectos en las grandes ciudades, por el gusto por las historias fantásticas, o bien por las ansias de evadirse del entorno cotidiano, los japoneses consumen manga a todas horas y en cualquier lugar.
Lo que en un principio fue una costumbre exclusivamente nipona, se ha convertido en el comienzo del nuevo siglo en un fenómeno de culto tanto en oriente -con la presencia del manhwa coreano y las grandes editoriales chinas de manga-, como en occidente, con su reciente consolidación en Europa y EEUU.
La pasión por los personajes de grandes ojos, los peinados imposibles y los rasgos aniñados ya no es exclusiva del país asiático y va más allá de las historias sobre tiernas mascotas y pequeños colegiales jugando al fútbol. Manga erótico, cómico, de ciencia ficción violento, y para adultos, niños y adolescentes. Hay tantos géneros como lectores posibles que, poco a poco van haciendo hueco en sus estanterías junto a los superhéroes norteamericanos, para los que empiezan a suponer una durísima competencia, y las clásicas obras de la BD (bande dessinée) francesa.
Y todos esos seguidores, tienen una cita entre el 1 y el 4 de noviembre en L´Hospitalet de Llobregat, en el XIII Salón del Manga donde presentarán sus novedades Ediciones Glénat, Norma Editorial, Selecta Visión y Panini , entre otras, y que, según las previsiones de los organizadores, será visitada por entre 60.000 y 65.000 personas, frente a las 58.000 del año anterior cuando el festival sólo tuvo tres días.
Exposiciones y autores
Por primera vez en este Salón, organizado por Ficomic (Federació d’Institucions Professionals del Còmic), las actividades están divididas en tres espacios: el Centre Cultural Barradas, el Poliesportiu del Centre y La Farga, el centro del Salón, donde habrá más de 90 expositores, entre editoriales y tiendas, y que acogerá tres exposiciones.
La primera de ellas muestra los trabajos recibidos en el concurso para el cartel de esta edición mientras que la segunda está dedicada a la obra de Aurora García y Diana Fernández, las dos madrileñas que desde 1998 forman Studio Kôsen y que son autoras de obras como Stallion y Saihôshi.
La última de las exposiciones se centra en el movimiento nacido del encuentro entre la creación francesa y japonesa, la ‘nouvelle manga ‘, cuyo comisario es el propio impulsor de esta corriente, Fréderic Boilet. Otra de las creadoras asociadas a este movimiento y que estará presente en esta edición es Aurélia Aurita, seudónimo de la autora de origen chino Chenda Khun, autora de la sensual Fresa y Chocolate, cuya continuación acaba de aparecer.
Otra de las presencias destacas en este Salón es la de Range Murata, editor, ilustrador, diseñador industrial y de moda, que ha trabajado en el desarrollo artístico de videojuegos y producciones de anime. Su estilo mezcla el art decó y el estilo japonés y es conocido, entre otras cosas, por las series Blue submarine Nº 6 y Last Exile.
La asistencia de Murata es un signo claro de la nueva tendencia hacia la que se inclina el género, donde los nuevos realizadores de animación y los productores de mundos digitales confían el diseño de sus proyectos a las nuevas promesas del manga, sabiendo de su impacto y popularidad en los sectores más jóvenes de la población.
Además de la firma de los autores y de las exposiciones, en este Salón los aficionados tendrán la oportunidad de dar rienda suelta a su afición musical en el concurso de karaoke, mientras que en el de cosplay, podrán mostrar sus mejores galas disfrazados de personajes de un manga o anime.
De esta forma, el Salón se convierte en una pasarela cultural desde oriente y en una buena oportunidad para sumergirse en el mundo del manga, que en nuestro país ya supone el 40% de las ventas anuales de cómics, según datos de la organización, y lograr así superar los estereotipos y el análisis más superficial de este arte.
Fuente: publico